DESCANSE EN PAZ

DESCANSE EN PAZ
ANGEL ISIDRO GUIMERÁ
UNO DE LOS MEJORES JUGADORES TINERFEÑOS DE PRINCIPIOS DE LOS AÑOS SESENTA

 

 

 

Muere Ángel Isidro Guimerá Gil
(Marzo 2019)

En Tenerife, Ángel Isidro Guimerá (Santa Cruz de Tenerife, 1943) era una persona sobradamente conocida por la sociedad isleña. Abogado en ejercicio, con bufete profesional en la capital, desempeñó durante muchos años el cargo de profesor de Derecho Penal en la Universidad de La Laguna.
Como político, en las filas de Alianza Popular, fue senador por Tenerife entre los años 1982 y 1986. El 1987, salió elegido diputado regional de AP, desempeñando la portavocía de su grupo parlamentario. En 1989 resultó designado presidente regional del entonces refundado Partido Popular, formación que abandonaría en 2003 por un choque con Lorenzo Olarte, entonces presidente del Gobierno de Canarias. Después de un breve paso por el Partido Nacionalista Canario, funda Ciudadanos por Santa Cruz junto Guillermo Guigou, siendo concejal del Ayuntamiento capitalino entre 2003 y 2011, año en el que abandona definitivamente el mundo de la política.  
En las postrimerías del pasado siglo y principios de esta centuria, Ángel Isidro gozó de una cierta notoriedad como correcto, agudo y entendido tertuliano en algunas televisiones locales.
Muy pocas personas saben que Ángel Isidro fue un extraordinario jugador de tenis de mesa. Todo empezó cuando, en el verano de 1957, en el caserón que la familia Guimerá poseía en la calle Villalba Hervás (antiguo Hotel Niza), nos reunimos un grupo de amigos, todos lasalianos, alrededor de una mesa de ping-pong instalada en los sótanos de aquel inmenso edificio. Allí estábamos, entre otros, Carlos Cruz, Eliseo Hernández, Juan Manuel Beautell, el que esto escribe y, por supuesto, los hermanos Guimerá, Ángel Isidro y José Manuel (fallecido a finales de 2017). Ello propició el que ese año fundáramos el TM La Salle, club que representó al Colegio San Ildefonso del que todos éramos alumnos. En la temporada 57-58, el TM La Salle quedó campeón imbatido en la segunda categoría de la Federación Tinerfeña de Tenis de Mesa. Ya en primera, quedamos subcampeones en dos temporadas consecutivas, teniendo enfrente equipos tan potentes como: el Hernán Imperio (Miguel Ángel, Urbano, Gervasio y Machuca), el Círculo de Amistad (Ávila, Polo, Santaella y Fuentes), El Centro de La Victoria (Castilla, Golmar y Acosta) y el Juventud Laguna (hermanos Mederos y Feria). También quedamos campeones escolares en las dos ocasiones que competimos, venciendo con facilidad a nuestros eternos rivales las Escuelas Pías.
En la temporada 62-63, una vez abandonamos las aulas de San Ildefonso, fichamos por el Círculo de Amistad (Ávila, Ángel Isidro Guimerá y Darias), conformando un equipo capaz de enfrentarse con posibilidades de éxito al poderoso Hernán Imperio (Miguel Ángel, Urbano y Machuca). No obstante en esa temporada volvió a triunfar el Hernán Imperio, aunque de una manera bastante ajustada, ya que perdió 5-4 en el terreno del Círculo, para ganar luego en su campo por 5-3.
Ángel Isidro se retiró del universo del tenis de mesa en 1964 cuando se desplazó a Madrid para estudiar la carrera de Derecho.
Ángel Isidro era un deportista completísimo y verdaderamente extraordinario, sin duda uno de los cinco mejores de su tiempo en Tenerife, al que también ayudaba su gran estatura física cercana al 1,90. Mataba a la perfección tanto de derecha como de revés, poseyendo igualmente una fantástica defensa y un juego medio difícil de quebrantar. A veces dejaba que las pelotas cayeran rozando el suelo, para cortarlas luego hacia la mesa de una manera espectacular. Es el primer jugador que se me antojaba devolvía las bolas como a cámara lenta. Una impresión que luego, salvando las distancias, reviví observando a David Sánchez y a Vladimir Samsonov.   
Ángel Isidro, al que en el colegio sus compañeros de curso llamaban cariñosamente “el jirafa” por su simpático balanceo al caminar, fue uno de mis mejores amigos y lo apreciaba entrañablemente. Era un hombre distinguido y refinado, que siempre vestía impecablemente, con una elegancia innata y una prestancia singular. Mi mujer siempre me decía que le recordaba a un lord inglés.
Pero, sobre todo y ante todo, Ángel Isidro era una maravillosa persona, poseedora de una bonhomía que conseguía transmitir fácilmente a todos sus conocidos.
Descansa en paz querido amigo.

Manuel Darias